El partido tuvo la emoción de las finales grandes. Apenas comenzado el encuentro, Marcos Zubizarreta abrió el marcador y, antes de la media hora, volvió a anotar para poner a Polancos 2-0 arriba. Universitario reaccionó y descontó con un gol de Valentín Fornaroli al filo del descanso, pero en el tramo final Joaquín Rovetta selló el triunfo con el tercer tanto, desatando la alegría de la hinchada palmirense que acompañó en gran número.
La consagración de Polancos tiene un valor doble. Por un lado, se trata de un título nacional que lo coloca en la lista de campeones históricos de la Supercopa de OFI, junto a nombres como Atenas de San Carlos, Bella Vista de Paysandú y River Plate de Florida. Por otro, marca el inicio de una nueva etapa para el club, que este año debutará en la Divisional A tras su ascenso en 2025. El equipo dirigido por Patricio Urán mostró solidez y efectividad, con Zubizarreta como figura destacada, y dejó en claro que está preparado para competir en la máxima categoría.
La victoria fue celebrada en Nueva Palmira como un logro colectivo. Para la ciudad, que respira fútbol en cada barrio y cada cancha, ver a Polancos levantar la copa nacional es un motivo de orgullo y esperanza. El título refuerza la identidad del club como representante de la campaña palmirense y proyecta un futuro prometedor en el fútbol del interior.
