En la antesala del Día de la Familia, la psicóloga y presidenta de la Cooperativa de Trabajo Arandú, Lic. Natty Gómez, advierte sobre la sobrecarga femenina en los cuidados, los mandatos que aún aprisionan a los niños y la urgencia de que la comunidad asuma la crianza como un compromiso colectivo. Un diagnóstico sin anestesia.
Periodista (en negrita)
Natty Gómez (en cursiva)
Desde tu formación como psicóloga, ¿qué impacto tiene en el desarrollo de un niño o niña el crecer en un hogar donde el cuidado está equilibrado? ¿Cómo influye la corresponsabilidad en la formación de su identidad?
Impacta y mucho. Compartir los cuidados no solo mejora el bienestar de los niños y niñas sino que influye en su desarrollo emocional y social. Cuando los cuidados se equilibran los entornos se tornan más saludables y más sanos y por ende hay adultos más emocionalmente disponibles, para jugar, para acompañar en las actividades d ellos (escuela, fútbol, patin…) y los vínculos se desarrollan más sanamente. El adulto que no se sobrecarga está más disponible, menos cansado y eso es lo que necesitan los niños y niñas hoy, adultos emocional y físicamente disponibles .
Respecto a si influye en la construcción de la identidad. Si, claro. La identidad se construye observando, escuchando y si ven que en casa las tareas cotidianas son compartidas, distribuidas igualitariamente, lo incorporan y entienden que el hombre puede cuidar, cocinar, tender ropa, cambiar el pañal, jugar y que eso forma parte de su masculinidad. Observando y viviendo estas experiencias desarrollan vínculos más libres alejados de esteriotipos de género.
El proyecto de centro en el CAIF tiene como eje la corresponsabilidad. ¿Qué síntomas o tensiones observaron en las familias de Nueva Palmira que las llevaron a identificar que este era el punto neurálgico sobre el cual trabajar?
En realidad sí, este año nos proyectamos trabajar la corresponsabilidad en los cuidados de una perspectiva de género, y nada, y los puntos que encontramos ahí (...) lo que nos lleva a tomar la decisión es que, por ejemplo, quienes participan de las actividades como cotidiana en el centro, son mayoritariamente las mujeres, sea mamá, abuela, tía, tenemos muchos papás o referentes masculinos que participan, pero en el 80% de los casos son mujeres, por ejemplo, sí hay papás que llevan a los niños, hay papás que los van a buscar, que aparecen el Día de la Familia, por ejemplo, pero en lo cotidiano, en el día a día, cuando un niño se cae, cuando un niño está con diarrea, el contacto que responde rápidamente es la mamá, es quien está presente. Muchas veces tampoco, ahora que estamos haciendo como mucho hincapié en este proyecto de centro, se obliga prácticamente a todos los papás o referentes masculinos que haya en la casa a estar en los grupos de WhatsApp, porque si no son las mamás, y si están haciendo actividades en sala, donde quienes vienen a hacer algo en sala con los niños, son los papás y no las mamás, y se tratan de actividades que quizás sea, no sé, cambiarle el pañal a un bebote que tengamos en sala.
Ahora también se va a festejar el Día de la Familia, el Día de la Familia en realidad es en el contexto de que, bueno, en mayo se festeja el Día de la Madre, nosotros no vamos como por esa línea, entonces, bueno, se hace el festejo del Día de la Familia, y las actividades están directamente relacionadas con esto de los estereotipos de género, ¿no? Van a haber actividades en donde vamos a ver a muchos papás cambiando pañales, a muchos papás de bebotes, a muchos papás tendiendo ropa, cocinando, y bueno, un poco eso no nos proyectamos. También trabajarlo a la interna del equipo, porque a veces nosotros sin darnos cuenta, las propias educadoras, el propio equipo técnico no utiliza un lenguaje inclusivo, no estereotipado, entonces, bueno, un poco viene por ahí. Después, por otro lado, el 50% de los niños de sala, por más que se ofrecen, por ejemplo, los juguetes a todos por igual y sin género, muchas veces son las nenas las que optan por jugar a la cocinita, por ejemplo, y el varón elige el autito.
Entonces, bueno, como meta nos proponemos llegar a que el 100% de los gurises elijan los juguetes sin pensar en que un juguete puede llegar a ser de varón o de nena. Así que, bueno, un poco por ahí era lo que nos incentivaba a hacer este proyecto.
Nueva Palmira tiene ritmos marcados por la producción y el puerto. ¿Cómo afecta la desigualdad de género y la sobrecarga de cuidados a la salud mental de las mujeres palmirenses? ¿Es el CAIF un espacio de "respiro" o de transformación real?
Influye mucho en la salud mental de las mujeres, por las tareas que realizan y por cómo se distribuyen socialmente. Cuando la mujer es la principal responsable de los cuidados se da una acumulación de la exigencia física y mental que afecta en todos los ámbitos de la vida. Culpa por no estar (acto de la escuela, salidas, cumpleaños) por no acordarse de algo (tenía pediatra, etc), estrés y ansiedad, pérdida de espacios propios, irritabilidad, poca disponibilidad.
Como profesional que ha trabajado en diversos espacios con NNA, ¿cuáles son hoy las mayores amenazas para el pleno ejercicio de sus derechos en nuestra ciudad? ¿Estamos logrando ver al niño como un sujeto de derecho o seguimos viéndolo como una propiedad de la familia?
Las principales amenazas creo que tiene que ver con prácticas de crianza no saludables naturalizadas y muy arraigadas culturalmente, pensando en Nueva Palmira creo que hay una carencia de espacios lúdicos recreativos realmente adaptados para la primera infancia y la infancia, en algo de eso estuvimos trabajando desde la Cooperativa, carencia de actividades para niños/as gratuitas.
Pensando en lo otro… si respetamos a NN como sujetos de derechos… creo que es algo en lo que se ha avanzado mucho. En lo normativo desde UNICEF y con la Convención de Derechos de Niños y Niñas se los reconoce como sujetos de derechos, ahora… falta mucho desde lo social y cultural en esto que te mencionaba antes de prácticas de crianza naturalizadas. “En mi casa mando yo y hago lo que quiero con mis hijos/as”. Se los castiga física y emocionalmente. se naturaliza el tirón de orejas, la palmada en la cola... No se respeta su opinión , se invalidan emociones “es chiquito y no entiende”.
Niñas y niños asisten al CAIF y tienen esta atención sumamente necesaria, pero tanto niños, niñas y familias viven en una ciudad con realidades complejas. ¿Cómo se logra que el trabajo que ustedes hacen de puertas adentro se contagie a la comunidad? ¿Qué podemos hacer los vecinos de Nueva Palmira para que el cuidado y la protección de las infancias sean una prioridad colectiva y no solo de una institución?
Y… no sabemos si se contagia en la comunidad pero tratamos de que así sea… CAIF tiene una pata muy grande que es el trabajo con las familias, la propuesta pedagógica las incluye, no es una guardería y en eso hacemos hincapié en las inscripciones, porque viniste? Como llegaste? Se les informa que hay talleres semanales para familias. Por suerte viene siendo muy buena la asistencia a esas instancias y el compromiso que demuestran pero… si sale puertas afuera del CAIF no lo sabemos, apostamos y confiamos en que si.
Y con los niños se trabaja planificadamente, con un equipo técnico que respalda y los NN son los mejores multiplicadores de las buenas prácticas y el buen trato, ellos son una esponja y lo que absorben lo trasladan, lo multiplican y entendemos que es por ahí.
Después hay algo que me gustaría agregar, me parece que es súper importante, y es esto de cómo muchas veces no somos conscientes del daño que puede llegar a tener alguna frase, por ejemplo, que le decimos a los niños y a las niñas que tienen que ver directamente con el género, y nada, en realidad son frases que se utilizan desde el amor, yo no digo que no, que no sea así, que sea mal intencionado, bueno, algunas veces puede llegar a ser, pero por ejemplo, el mariconcito de mamá, o qué bueno, que se puede pensar más como desde un lugar de "quise ser tierna y me salió así", y otras expresiones como "no llores, no seas maricón", ahí no solo estoy invalidando la emoción en esto de no permitir llorar, sino que encima estoy diciendo que llorar, sobre todo en los niños obviamente, no es una cuestión de varón.
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