Desde la mañana de este miércoles, un visitante inesperado captó la atención de los vecinos de Nueva Palmira. Un elefante marino juvenil fue avistado en la costa del barrio Golondrinas, generando curiosidad y asombro entre quienes se acercaron a la orilla del Río Uruguay.
El animal, que ha entrado y salido del agua en varias ocasiones, permanece en la zona descansando. La Prefectura de Nueva Palmira mantiene un perímetro de seguridad para evitar que la gente se acerque demasiado y estrese al ejemplar.
"No tiene misterio"
El prefecto de Nueva Palmira, Capitán de Corbeta Jorge González, explicó a Nueva Palmira Portal que la institución ya dio aviso a la Dirección Nacional de Recursos Acuáticos (DINARA), que evalúa la situación pero ante el buen estado de salud aparente, no hay necesidad de intervención de esta dirección.
González agregó que, más allá del protocolo, se aplica "sentido común": mantener un perímetro de seguridad donde está el animal y contar con personal propio porque "la gente es bastante curiosa, sobre todo acá que no es muy común ver este tipo de animales". Sobre el tiempo que podría quedarse, indicó: "Puede estar un día, o puede estar varios días acá".
¿Qué especie es y por qué llegó?
Consultada por Nueva Palmira Portal, la bióloga marina Anaclara Roselli, oriunda de Nueva Palmira, identificó al animal como un juvenil de elefante marino del sur (Mirounga leonina), y aclaró que no se trata de un león marino ni de un lobo marino, sino de una foca, perteneciente a la familia de los pinípedos.
Roselli explicó que estos animales nacen en colonias del sur de Argentina o la Antártida y, tras un breve período de lactancia, migran hacia el norte en busca de alimento. "Ellos migran constantemente, arrancan en el sur y van hacia el norte, como hacia el Caribe. Los que pasan por acá generalmente quedan como más o menos a la medida de Brasil, algunos van más arriba, otros más abajo", detalló.
Roselli explicó que, por la ruta migratoria que sigue la especie, es más frecuente que estos animales aparezcan en la costa este del país, en lugares como Maldonado, Rocha o incluso Montevideo, donde suelen descansar en playas como Pocitos o Ramírez. “Lo que suele ocurrir en Uruguay es que, por cómo les queda la ruta a ellos de Brasil hacia el sur, les queda mucho más cómodo parar en el este, bajar por la costa y parar a descansar en la zona del este, en Montevideo y hasta San José más o menos, y en las islas como la Isla de Lobos”, explicó. Por eso, el avistamiento en Nueva Palmira resulta particularmente inusual para la zona.
En el caso de este ejemplar, la bióloga cree que se trata de una hembra juvenil —aunque no lo confirma con certeza— y que probablemente está en sus primeras migraciones. "Debe ser un juvenil muy chico, de sus primeras migraciones, y buscando justamente tierra firme y arena para descansar, en vez de agarrar para el sur y la Argentina, se habrá metido para la costa de Palmira", señaló.
Sobre el sexo del ejemplar, Roselli indicó que, por las imágenes, cree que podría tratarse de una hembra juvenil. “Los machos, a pesar de ser juveniles, empiezan a tener una transformación en la zona de la boca y el hocico hacia una futura probóscide, que es como la trompa por la cual les dicen elefante marino. En este caso, por lo que veo en las fotos, no pareciera tenerla”, explicó. No obstante, aclaró que la identificación no es concluyente sin una observación directa.
La bióloga también describió brevemente el ciclo de vida de la especie. “Ellos tienen un cuidado maternal de tres semanas, donde la hembra está completamente a disposición de la cría, dándole una leche sumamente espesa y muy grasa para que la cría multiplique varias veces su tamaño. Luego, de nacer, después de tres semanas, la hembra se va a alimentarse porque estuvo en ayuna durante esas tres semanas, y las crías quedan en colonias multitudinarias, donde aprenden a nadar y migrar”, señaló.
"No precisa agua, no precisa comida, precisa dormir"
Roselli fue enfática en que el animal no presenta lesiones ni enfermedades. La apariencia de su piel, que puede parecer raspada, responde al proceso de muda del pelaje. "No se está lastimando, no tiene ninguna herida", afirmó.
"Es importante entender que es natural, que es su ambiente también. No creo que tenga ningún tipo de problema", agregó. Y fue clara sobre lo que el animal necesita en este momento: "No precisa absolutamente nada, no precisa agua, no precisa comida, no precisa nada, precisa dormir. Es algo completamente natural para ellos".
Como dato curioso, Roselli explicó que los machos adultos pueden bucear hasta 1.500 metros de profundidad por varios minutos, lo que les permite tener reservas de energía suficientes para migrar sin descansar. En cambio, las hembras y los juveniles necesitan parar cada ciertos kilómetros para recuperarse. “Ellos necesitan realmente ir parando porque no tienen la cantidad de reservas de energía suficiente”, explicó.
Recomendaciones: distancia, respeto y alejar a los perros
Tanto el prefecto González como la bióloga Roselli coincidieron en la necesidad de que la comunidad respete el espacio del animal.
Roselli recomendó mantener una distancia mínima de 10 metros, pero advirtió que la medida más importante es alejar a los perros. "No se le acerquen perros. No se sabe ni los virus o bacterias que tienen los perros, ni los virus, bacterias o parásitos que tiene este elefante. Pueden contagiarse mutuamente y también generar un vector para las personas", explicó.
Además, pidió no intentar devolverlo al agua ni mojarlo, ya que el animal "precisa salir del agua para descansar". "Si te acercás mucho te puede lastimar, y realmente por más que yo diga que es un juvenil, es un bicho grande, que te puede hacer una herida muy jodida y te puede lastimar y te puede infectar por las bacterias en la boca, y también más importante por respeto mismo al animal, que es lo que precisa", advirtió.
Un fenómeno natural y esperable
Roselli descartó que el avistamiento esté vinculado a fenómenos como el calentamiento global o la prospección sísmica. "Es bastante común para ellos, pasa que capaz que no es común para nosotros verlos en esas zonas, pero sí es común para ellos", afirmó.
"Es hermoso tenerlos cerca y verlos, por supuesto. Pero hay que dejarlos descansar porque es lo que él precisa", concluyó.
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